“Shackleton, el indomable”. Javier Cacho


En los primeros años del pasado siglo, Méliès escogió el blanco y negro para rodar y lanzar sus estrellas a la luna, mientras otros, en un empeño mucho más épico y terrenal, se aventuraban al blanco desconocido de la Antártida. Una conquista de riesgo reservada sólo para los titanes del frío.

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Javier Cacho fue miembro de la Primera Expedición Científica Española a la Antártida. A su regreso, templó la tinta para extraer de los bloques nevados una figura que se revelara sempiterna. Un hallazgo que le sirvió para cimentar el argumento de su último libro, al profundizar en la parte más humana de uno de los héroes de leyenda: Sir Ernest Shackleton. A modo de biografía rinde su particular homenaje al protagonista, mostrando el lado más solidario y entrañable del explorador que nunca llegó al Polo Sur y tampoco perdió a ninguno de sus hombres en las expediciones, porque, a tiempo pronunció su legendaria frase: “Chicos, volvemos a casa”

La primera parada para romper el hielo fue el pasado 22 de noviembre en Valencia, en la librería Bibliocafé; con vientos más que favorables, los asistentes  recibieron con sorpresa a Ernest Henry Shackleton, encumbrado por el autor de barba albina que junto a su editor y amigo Javier Jiménez, expusieron en animada charla un discurso con tono candente, propio de los que cautivan con el habla. Fue una presentación alejada de argumentos científicos, que, estrechó lazos entre el relato y los convocados mediante cada frase. Un vínculo magnético a la par que emocionante.

El tiempo voló sin apenas espacio para el turno de preguntas, restando unos pocos minutos para la dedicatoria. El Ave que los regresaría a Madrid no esperaba y la lanzadera marchó, dejando la sensación– todavía ávida– de seguir a la escucha de los sueños, convertidos en lecciones por el marino que dejó su firma en la edad heroica de la exploración polar.

Un frío de reciente conquista,  que lejos de enfriarnos, calentó motores para entrar en la aventura de la Expedición Discovery; y recibimos la tentadora propuesta para embarcarnos a través de la lectura,  la mejor nave para viajar.

Las cámaras profesionales de Objetivo Valencia Fotografía reverberaron el acto con sus disparos; yo no iba tan preparada, ni llevé ningún ojo de pez con el que acercarme a la escena, pero sí reconocí a un tipo con una visión muy amplia, seguramente otorgada por algún dios que le premió por emplear la herramienta eficaz y provechosa que modela su obra literaria.

Una cuidada edición de Fórcola, que nos ofrece en cada una de sus 500 páginas el descubrimiento del personaje en su intimidad; a la vez que evidencia al gran tallista de la prosa que la firma.

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«Oscuridad«Desde el inicio de los tiempos la noche siempre ha puesto a prueba el aplomo del ser humano. Reino de sombras, silencios y ruidos sordos, la oscuridad nocturna siempre ha despertado, especialmente en las pequeñas comunidades rurales, los pavores atávicos, los recuerdos más siniestros…»
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A propósito de un Blog. “Rayajos en el Aire”

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El motivo que me lleva a tintar de nuevo unas líneas me llega por primera vez a través de un blog. Un blog  ingenioso y ejecutado con la sutileza propia de un artista que consigue, al dictado de su cabeza rebosante de ideas,  provocar avidez por la próxima entrada. El blog del siempre ocurrente Chema Barragán.

Siguiendo la leyenda, es fácil imaginar por qué deja improntas de gigante. Al nacer, el artista fue bendecido con las aguas de Tritón, y la esencia marina adherida a su cuerpo le confirió una gran sensibilidad en la  piel. Durante su infancia las musas le visitaron a menudo, estableciendo como pródigo juego, el esparcir esencias sin nombre; de esta forma se inició en la diversión que suponía identificar los sentidos con palabras dibujadas. Palabras que tras su estado de ingravidez viajaron a merced del viento; y en la noche,  cuando la luna iluminaba, era el  regazo de Caliópe el mejor refugio para sus continuados sueños.

Paseando entre mitos, también encontramos a la Medusa capaz de convertir en piedra a quien alcanzara con su mirada; y es ahora él, el artista, quien nos deja sin habla a los que con curiosidad navegamos en sus páginas. No hizo falta recurrir a sortilegios, pues era evidente que ya apuntaba maneras.

Con el tiempo su brillante cosecha debía guarnecerse , y qué mejor que en una resistente red, tan puntera, amplia y versátil como “Rayajos en el Aire”. Su amor por el arte le permite obtener resultados  de lo intangible a lo material; traspasa horizontes, rompe barreras y viaja más allá de las estrellas,  hallando focos capaces de iluminar desde la profundidad del alma, hasta la más esquiva sombra.

El día a día lo ocupa  en permanente trasiego, recogiendo como valiosos meteoritos pequeñas piezas de puzzle que otros descartan. Una continua demostración  de que la belleza se encuentra en los ojos de quienes miran, observan y cazan. El mar es su reiterado lienzo, al igual que Cezanne volvía su vista a Saint Victorie, Barragán renueva su visión al capricho de la espuma, que expande la ola en una  caricia lenta que pincela y cincela al vaivén de la gran paleta azul.

Encomiable es la mágica destreza que muestra en la composición de sus vídeos, señalando la peculiaridad de los silencios modulados, que en el recorrido, componen poesía golpeteando incesantemente hasta escapar y  conseguir la más alta sonoridad.                

      Y así percibimos “Rayajos en el Aire”, como una girándula en continua presión de talento que en su giro dibuja letras, imágenes, música… escapando emociones contenidas que medran en el ánimo y lo elevan. Sin apenas palabras, son muchos los  que cada día se suman con un enardecido ¡me gusta! al ingenio de Chema Barragán. 

    http://rayajosenelaire.blogspot.com.es