“Opera Magna”. Vicente Marco

 

Mirar indiscretamente a través de una ventana en ocasiones puede resultar inquietante. Recuerdo las veces que los grandes maestros del suspense se servían de ella para sacarnos de quicio. Hoy, Vicente Marco, tomando el relevo, enfoca cañones de luz hacia su intrigante escena; un thriller que seduce con el atrezo del mundo de los premios literarios.

Vicente Marco

Un mundo que el autor conoce a la perfección, ya que ha sido reiteradamente premiado llegando a una “exultante cifra” que confirma la singularidad del galardonado.

Con una trepidante escalada,  Marco inicia su magna obra alcanzando la velocidad de vértigo. Sus personajes, cuidadosamente perfilados, demandan su atención y descubrimos la verdadera personalidad de los protagonistas, retratos de psicologías complejas que dejan huella en cada acto, en cada frase, en cada unos de sus pensamientos, hasta llegar a la perversidad sin poder evitar sus consecuencias.

Abierto el telón, vemos a los  protagonistas que convergen en un curioso triángulo precipitándose a un abismo del que difícilmente pueden escapar; participan como integrantes de una carambola a tres, esferas unidas por la resonancia del golpe maestro que son arrastradas hacia el filo del fieltro verde.

El autor muestra su prodigalidad en numerosos recursos, empleando un lenguaje rápido, veloz , claro, preciso, milimetrado por la voz del narrador y protagonista que, con agudo sarcasmo, enfatiza peregrinas situaciones acercando nuestra realidad, a la vez que provoca la incontenible carcajada que atesora como un valioso comodín.

Una trama perfecta que exhibe en alto grado el suspense urdido por su artífice; por ello se recomienda para su lectura, disponer de una poltrona que mantengan asaz los brazos que sostengan las 260 páginas de tensión, porque no habrá tregua para el descanso.

Así llega “Opera Magna”, como un teléfono que irrumpe en la calma, y suena la melodía acosando insistentemente desde el otro lado, sin sospechar, que al descolgarlo, escucharemos la efervescencia de una voz difícil de olvidar.

Está es la gran portada de un libro editado por Almuzara. Le añadiría un cartelito advirtiendo: “el que se adentre a su lectura sufrirá sus efectos adictivos y quedará atrapado por cada una de sus líneas”.

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Vicente Marco, un valenciano que no deja de dar muestras de talento, su originalidad le ha reportado más de treinta premios literarios entre los que se encuentra su última publicación, “OPERA MAGNA” recientemente galardonada con el XXIX  Premio Jaén de Novela. ¡Enhorabuena!

 

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“El hombre que compraba gigantes”. Luis Folgado

Su aventura comenzó en una visita al Museo Antropológico Nacional, el ojo avizor de Luis Folgado se detuvo ante un esqueleto y reparó en una pequeña placa de bronce que rezaba:”Adquisición del doctor Velasco“. Con una enorme lupa, a salto de hemeroteca y librería de viejo, el autor hallará la pieza clave para dar latidos a su nueva creación. 

UnknownEl escritor llegaba a Valencia el pasado 4 de diciembre para presentar su último libro. Le acompañó en la mesa de Bibliocafé la escritora Marta Querol, que, entusiasmada por la lectura, destacó el estilo galdosiano de Folgado, sucumbiendo poco después a la tentación de desvelar parte de la trama. Un encuentro que suscitaba interés por conocer una historia real, mientras el autor añadía en sus intervenciones retratos fascinantes de cada uno de sus personajes y daba razones del porqué perpetúa en el museo su protagonista. Casi salimos con el argumento aprendido, pero había que esperar y digerirlo a través del verdadero placer de la lectura.

El inicio del libro arranca con un final anunciado en el mismo título, y cuenta de los orígenes humildes de Agustín Luengo…donde las  únicas que comía bien en aquella familia eran las dos vacas que pastaban en los pobres prados detrás de su casa. Un personaje doblemente castigado al nacer: por la precariedad de su tierra extremeña a mediados del XIX , y por su descomunal altura.

Un reflejo que evidencia la sociedad del momento con escasos recursos para sobrevivir; si por añadidura pertenecías a la casta donde la naturaleza actúa al capricho genético, la suerte estaba echada; el grandullón que nació sin libertad le prepararon para la exhibición y se adueñaron de su destino.

Una historia que marcha al compás de una caravana circense donde los personajes reclutados encuentran lo más parecido a una familia, y sienten por primera vez indicios de afecto. En la segunda parte, el protagonista abandona el hogar rodante y se instala en el Madrid desconocido; para combatir soledad y  frío, decide enfrascarse en peleones aguardientes que acaban atrapándole en la tentadora tela de araña de los primitivos placeres.

Todo ello escrito con una excelente prosa que fácilmente nos transporta al pleno XIX , de una España plagada de rincones anclados en el medievo, mientras los tiempos modernos rugían y avanzaban a pasos agigantados ante una sociedad que, recelosa de lo atávico, aceptaba con cuentagotas el progreso. Hoy, siglo y medio después, hemos avanzado, aunque en ocasiones todavía participamos en miradas esquivas ante esa minoría.

Con la ilustración de Colucci, se presenta un libro cuidadosamente editado por Altera; aunque sus 260 páginas marchan demasiado veloces para tan deliciosa lectura.

Apenas contaba siete años cuando Luis C. Folgado de Torres adquirió la manía de escribir;  mientras la inmensa mayoría practicábamos la caligrafía en los cuadernos Rubio, el desenvuelto autor ya creaba sus propios relatos. Hoy sigue con sus “rarezas” y el noble linaje al que pertenece le permite observar la vida sobre hombros de auténticos gigantes. 

“Shackleton, el indomable”. Javier Cacho


En los primeros años del pasado siglo, Méliès escogió el blanco y negro para rodar y lanzar sus estrellas a la luna, mientras otros, en un empeño mucho más épico y terrenal, se aventuraban al blanco desconocido de la Antártida. Una conquista de riesgo reservada sólo para los titanes del frío.

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Javier Cacho fue miembro de la Primera Expedición Científica Española a la Antártida. A su regreso, templó la tinta para extraer de los bloques nevados una figura que se revelara sempiterna. Un hallazgo que le sirvió para cimentar el argumento de su último libro, al profundizar en la parte más humana de uno de los héroes de leyenda: Sir Ernest Shackleton. A modo de biografía rinde su particular homenaje al protagonista, mostrando el lado más solidario y entrañable del explorador que nunca llegó al Polo Sur y tampoco perdió a ninguno de sus hombres en las expediciones, porque, a tiempo pronunció su legendaria frase: “Chicos, volvemos a casa”

La primera parada para romper el hielo fue el pasado 22 de noviembre en Valencia, en la librería Bibliocafé; con vientos más que favorables, los asistentes  recibieron con sorpresa a Ernest Henry Shackleton, encumbrado por el autor de barba albina que junto a su editor y amigo Javier Jiménez, expusieron en animada charla un discurso con tono candente, propio de los que cautivan con el habla. Fue una presentación alejada de argumentos científicos, que, estrechó lazos entre el relato y los convocados mediante cada frase. Un vínculo magnético a la par que emocionante.

El tiempo voló sin apenas espacio para el turno de preguntas, restando unos pocos minutos para la dedicatoria. El Ave que los regresaría a Madrid no esperaba y la lanzadera marchó, dejando la sensación– todavía ávida– de seguir a la escucha de los sueños, convertidos en lecciones por el marino que dejó su firma en la edad heroica de la exploración polar.

Un frío de reciente conquista,  que lejos de enfriarnos, calentó motores para entrar en la aventura de la Expedición Discovery; y recibimos la tentadora propuesta para embarcarnos a través de la lectura,  la mejor nave para viajar.

Las cámaras profesionales de Objetivo Valencia Fotografía reverberaron el acto con sus disparos; yo no iba tan preparada, ni llevé ningún ojo de pez con el que acercarme a la escena, pero sí reconocí a un tipo con una visión muy amplia, seguramente otorgada por algún dios que le premió por emplear la herramienta eficaz y provechosa que modela su obra literaria.

Una cuidada edición de Fórcola, que nos ofrece en cada una de sus 500 páginas el descubrimiento del personaje en su intimidad; a la vez que evidencia al gran tallista de la prosa que la firma.

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«Oscuridad«Desde el inicio de los tiempos la noche siempre ha puesto a prueba el aplomo del ser humano. Reino de sombras, silencios y ruidos sordos, la oscuridad nocturna siempre ha despertado, especialmente en las pequeñas comunidades rurales, los pavores atávicos, los recuerdos más siniestros…»

A propósito de un Blog. “Rayajos en el Aire”

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El motivo que me lleva a tintar de nuevo unas líneas me llega por primera vez a través de un blog. Un blog  ingenioso y ejecutado con la sutileza propia de un artista que consigue, al dictado de su cabeza rebosante de ideas,  provocar avidez por la próxima entrada. El blog del siempre ocurrente Chema Barragán.

Siguiendo la leyenda, es fácil imaginar por qué deja improntas de gigante. Al nacer, el artista fue bendecido con las aguas de Tritón, y la esencia marina adherida a su cuerpo le confirió una gran sensibilidad en la  piel. Durante su infancia las musas le visitaron a menudo, estableciendo como pródigo juego, el esparcir esencias sin nombre; de esta forma se inició en la diversión que suponía identificar los sentidos con palabras dibujadas. Palabras que tras su estado de ingravidez viajaron a merced del viento; y en la noche,  cuando la luna iluminaba, era el  regazo de Caliópe el mejor refugio para sus continuados sueños.

Paseando entre mitos, también encontramos a la Medusa capaz de convertir en piedra a quien alcanzara con su mirada; y es ahora él, el artista, quien nos deja sin habla a los que con curiosidad navegamos en sus páginas. No hizo falta recurrir a sortilegios, pues era evidente que ya apuntaba maneras.

Con el tiempo su brillante cosecha debía guarnecerse , y qué mejor que en una resistente red, tan puntera, amplia y versátil como “Rayajos en el Aire”. Su amor por el arte le permite obtener resultados  de lo intangible a lo material; traspasa horizontes, rompe barreras y viaja más allá de las estrellas,  hallando focos capaces de iluminar desde la profundidad del alma, hasta la más esquiva sombra.

El día a día lo ocupa  en permanente trasiego, recogiendo como valiosos meteoritos pequeñas piezas de puzzle que otros descartan. Una continua demostración  de que la belleza se encuentra en los ojos de quienes miran, observan y cazan. El mar es su reiterado lienzo, al igual que Cezanne volvía su vista a Saint Victorie, Barragán renueva su visión al capricho de la espuma, que expande la ola en una  caricia lenta que pincela y cincela al vaivén de la gran paleta azul.

Encomiable es la mágica destreza que muestra en la composición de sus vídeos, señalando la peculiaridad de los silencios modulados, que en el recorrido, componen poesía golpeteando incesantemente hasta escapar y  conseguir la más alta sonoridad.                

      Y así percibimos “Rayajos en el Aire”, como una girándula en continua presión de talento que en su giro dibuja letras, imágenes, música… escapando emociones contenidas que medran en el ánimo y lo elevan. Sin apenas palabras, son muchos los  que cada día se suman con un enardecido ¡me gusta! al ingenio de Chema Barragán. 

    http://rayajosenelaire.blogspot.com.es

Nunca me aprendí la lista de los Reyes Godos. Javier Sanz

Siempre ha sido un verdadero placer escuchar a los que tienen la facultad de narrar cualquier hecho cotidiano como una historia interesante; y  cuántas horas hemos asistido a las típicas clases de historia que estaban abocadas al olvido inmediato.

Encontré un libro firmado por Javier Sanz de título largo que curiosamente no se olvida,  y que confiesa lo fatigoso que resultaría aprender la lista de los Reyes Godos, aquella lista que se recitaba como una letanía, sin apenas recordar el quid de la cuestión  –¿por qué era una lista interminable?

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La portada  está sensacionalmente ilustrada por Xurso Vázquez, y le confiere un acto de contemplación primero, para después pasar a un contenido  que promete. El prólogo, escrito por un experto en la Antigua Roma como es el reconocido Gabriel Castelló, anuncia a bombo y platillo lo que vamos a disfrutar leyendo, y concluye con una acertada cita de Marco Tulio Cicerón: “Una cosa es saber, otra saber enseñar”.  

Es toda una sorpresa encontrar una recopilación de historias curiosas, desconocidas e interesantes, máxime cuando son reales, actualizan  el pasado y lo alivian de su pesado lastre, creando una atmósfera recién oxigenada para dar paso a los acontecimientos, que vibran cuando salen de su letargo.

Es un ejercicio de nostalgia  recordar  cómo se inició  la aventura de Javier Sanz y reconocer su mérito. Hace un tiempo, todavía muy reciente,  que le  llegaron vientos favorables a través de las ondas,  se escuchaba por primera vez latidos de historia con contenidos inéditos y transmitidos con una pasión desbordante,  esos vientos los propiciaba la voz del mejor divulgador de la historia de nuestro tiempo, Juan Antonio Cebrián. Javier Sanz recogió la antorcha de su apreciado maestro, al  igual que  el jinete modelado por Anna Huntington, y tomó el relevo  para difundir el legado; tesoros  recogidos que se fueron acumulando y bajo una nueva firma llegó  “Historias de la Historia” en forma de blog. Un blog reiteradamente galardonado  que atrapa a un gran número de seguidores, también neófitos, porque la historia  “contada de otra manera” entusiasma a todos.

Javier Sanz tiene la habilidad de seleccionar en un espacio la situación y coloca la guinda para ofrecer con  bocado gourmet cada episodio de la historia. A quien lo prueba le apetece otro y espera con avidez el siguiente, porque nutre mentes inquietas  e incita a compartir sus hallazgos.

El autor utiliza un lenguaje claro y directo,  porque en su empeño está dar alcance y satisfacer  a todos los lectores; comienza cada episodio con un brevísimo contexto histórico y a continuación introduce su mágica porción, curiosa e intrigante. Una forma dinámica que alcanza largas distancias como  la Vía Apia, que conecta con otros rumbos y tiende puentes desde la Antigüedad hasta nuestros días. Tan sólo nos queda por descubrir un enigma, y es el secreto de su modus operandi: ¿cómo talla y pule un extenso relato para topar con tantas gemas?

Diariamente el escritor viaja en el tiempo,  toma buena nota y difunde en su gaceta las noticias del pasado, ahora de rabiosa actualidad. En ocasiones la pura anécdota llega a un hecho cotidiano aparentemente irrelevante, pero más que suficiente para mostrar todo un glosario de triunfos y fracasos que desvelan lo más deleznable y entrañable de la conducta humana. Siglos fértiles y nutridos de historias crecen como en caldo de cultivo que con toda seguridad darán material al autor para permitirle continuar mucho tiempo con esta increíble aventura de divulgación que le honra.

En la contraportada de su libro, Javier nos obsequia con una curiosidad:

 El día que un “lepero” fue rey de Inglaterra […]  Y haciendo un guiño, el autor reta al futuro lector mediante una apuesta que fácilmente perderá quien acepte el desafío.

¡Enhorabuena,  Javier Sanz!

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Presentación de “11 Monstruos por Encargo”. El Cuaderno Rojo

El encuentro lo mantengo fresco en mi memoria, pero es preferible escribir para recordar lo que fue aquella convocatoria  desbordante que sucedió un viernes 21 de febrero en Valencia.

11monstruosEl acontecimiento prometía. Muchos medios de comunicación lo habían divulgado,  se iba a derramar mucha tinta de talento en la presentación de “11 Monstruos por EnCaRgo”. Las puertas literarias de Bibliocafé se abrieron una vez más para dar paso al acto del libro anunciado. En esta ocasión su anfitrión José Luis Rodríguez-Núñez tuvo que desdoblarse para atravesar bajo palio, junto al resto de cuaderneros, la abarrotada sala   que congregó a una multitud seguidora del Cuaderno Rojo.

El origen de la formación del grupo literario viene desde que coincidieron en el año 2009 en el curso de narrativa que  se impartió desde la fundación L’Iber Museo de los Soldaditos de Plomo, por dos grandes maestros , Antonio Penadés, autor de un  acertadísimo y helenizado prólogo y Santiago Posteguillo, ante el cual se aconseja disponer siempre de un cuaderno  para anotar sus improvisadas lecciones que de forma incontenible siempre aparecen.

La editorial vino representada por Marta Senent, directora de ACEN; y Víctor Alós, el responsable de comunicación que con sus continuados disparos de flashes  inmortalizó todos los gestos.  Marta con su sonrisa cautivó de inmediato  y dejó a los presentes enmudecidos mientras su discurso daba muestras del don que le acompaña. Una editora castellonense que conduce con mucha diligencia y  apoya a los escritores noveles  sin faltar al  compromiso adquirido para su rincón solidario.

Captura de pantalla 2013-02-27 a la(s) 19.06.06La portada del libro ilustrada a toque de corneta despachaba caracteres  que anunciaba un  contenido bárbaro: arma blanca, arma de fuego, reptiles, seres endemoniados y el gato negro mirón, que entre otros símbolos sumaban el número once que provocaba  cuanto menos la incertidumbre;  caracteres que desenmascaran a los autores responsables de nuestro futuro insomnio y garantizado disfrute, ellos son: Bernardo Carrión, Miriam Jiménez Iriarte, Santiago Álvarez, José Luis Rodríguez-Núñez, Jordi Llobregat, Elena Agúndez, Raúl Borrás San León, Marina López, Enrique Huertas Bellido, Joana Chilet y  Sebastián Roa.

Santiago Álvarez y Marina López  se alternaron los turnos en la mesa  blasonada  por ejemlares, dando pistas de los once exquisitos bocados que desencadenaron el apetito voraz de los relatos que surgio al escucharlos. Mención especial para el que “tildan” de hombre del Renacimiento, que expuso todo un repertorio en  clave de humor consiguiendo que se expandiera la risa hasta el estruendo final del aplauso que actuó como una corriente de alto voltaje propagandose por toda la sala.

La tarde caía y la noche se hizo presente  para que no velara nada más que  el genial  ambiente que propició la concentración de la banda roja,  una banda de espíritu inquieto que se revela sin  piedad ante los lectores y provoca en todos el deseo de compartir sus encuentros y liturgias como si invitasen a la cata del mejor Amontillado.

Una hermandad monstruosa con una adicción compartida, y es el placer que siempre proporcionan las  buenas letras. Recientemente  ECR  ha adquirido nuevos filiales que portan entusiasmados la insignia roja, y afilan sus lápices para contribuir con su talento  a enriquecer el gran movimiento  literario que ruge en Valencia

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La Palabra Heredada. Eudora Welty


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Eudora Welty supone un gran descubrimiento para quien no conozca a esta autora nacida en 1909 en el sur de Estados Unidos, Jackson (Mississippi), poseedora del Pulitzer entre otros reconocimientos, el legado principal que le condicionó toda su vida fue otorgado por su familia transmitiéndole el amor y el conocimiento por la gran literatura.

“La Palabra Heredada” ha llegado a nuestra lengua con toda fidelidad, gracias a la excelente traducción del reconocido Miguel Martínez–Lage (Premio Nacional a la Mejor Traducción 2008) un filólogo que se volcó en  los grandes como William Faulkner, Allan Poe, Joseph Conrad, Virginia Wolf,  Louis Stevenson, Henry James y tantos otros de altísimo calado ; por ello llega  un texto fiel, fresco y reciente, escrito  para la conferencia que pronunció en la Universidad de Harvard en 1983 y tomó el rumbo de ser publicado por su interesante tema:  la propia  biografía de Welty.

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Se inicia con una infancia recordada, ella en primera persona es quien nos narra sus primeros encuentros con los libros, agradece a sus padres que le  proporcionaron sus incipientes placeres… «A los dos años me enseñaron que cualquier habitación en nuestra casa, a cualquier hora del día, podría ocuparse para leer, y sobre todo para hacerlo en voz alta a quien quisiera escuchar». Sus juguetes y tesoros antes de saber leer ya eran los libros, rastreaba sus encuadernaciones, ilustraciones, el olor y las huellas dejadas por los años en cada página.

Desde  niña observaba como un espectador las conversaciones que mantenía  su madre con vecinas y amigas, y las transportaba a un espacio teatral como si fueran “representaciones” de hechos que se narraban por escenas; así comienza su percepción de lo cotidiano, experimentando poco después con un tratamiento fotográfico para llegar tras una etapa de articulista a escribir literatura. “La Palabra Heredada” contiene un lenguaje dinámico, elegante, preciso y profundo, que se puede apreciar al leer este breve libro, que no hace otra cosa que invitar en cada página a conocer y disfrutar de la belleza de la palabra.

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Un amigo y gran lector comentó que el teatro aporta grandes dosis de calidad literaria con una ventaja añadida, y es el poco tiempo que se emplea para leerlo; y efectivamente, lo comprobé con rapidez al leer a Oscar Wilde, Shakespeare o Casona por poner tres ejemplos de grandes  y a la vez muy diferentes.

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Hace unos días repetí un cuento breve y genial, una muestra de que la gran literartura puede estar contenida en pequeñas dosis, su autor médico y dramaturgo, también escribió relatos cortos, muy cortos. Lejos de moralizar, no responde -es más– se queda en la pregunta sin llegar a finales cerrados; y como si se tratase del gesto que acompaña a un trago de vodka  antes de que empieza la embriaguez, le sucede otro;  de igual modo aconteció cuando  a la última página del cuento le sucedió de nuevo la primera, su lectura se iguala al modus operandi del consumidor de espirituosos de gran  etiqueta: cortos e intensos.

Decir tanto con tan pocas palabras, tan precisas, sencillas, sin grandes argumentos y con personajes cercanos que muestran situaciones cotidianas, mientras subyace un gran conocimiento del género humano por parte del gran escritor ruso Antón Chéjov, nacido en 1.860 que con el tiempo sigue estando más actual que nunca,

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“La obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio.”

                                http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/chejov/ac.htm

Clotilde, musa de Sorolla

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Fue una de las mujeres más retratadas de su época, escogió el segundo  plano para pasar por la vida y dar prioridad al “maestro de la luz”, Clotilde mujer y musa, triunfó ante los ojos de Joaquin Sorolla. Hoy el Museo de Bellas Artes San Pío V le rinde homenaje con una exposición de lienzos, dibujos, y fotografías dedicados por entero a la  mujer que acompañó al pintor  a lo largo de su intensa vida.

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En la exposición”Clotilde de Sorolla” se puede encontrar algo excepcional, con enorme legibilidad se puede leer un acto de culto a la palabra escrita contenido en unos pequeños “lienzos”. Es un   testimonio epistolar que se escribió hace más de cien años; cartas que se enviaron a lo largo de su vida y ahora se asemejan a las  últimas tendencias al comprobar que las  emociones nunca envejecen.

Al observar la caligrafía, se comprueba una declaración constante de amor con incontenibles emociones en estado puro, la pareja ha dado buena cuenta de que el tiempo pasado permanece en permanente susurro.

Seducción y placer que siguen ardiendo; la moda de unos eternos jóvenes, que sin atisbo de ruborizarse, muestran al resto del mundo su secreto más preciado, en una escritura que no se prodiga en la redacción de un teclado, acelerado y con corrector, cuyo rastro iguala a todos, y poco deja para adivinar lo que palpita en nuestro interior.

 

Fouché. Retrato de un hombre político. Stefan Zweig

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Excelente muestra de que una biografía puede resultar una lectura apasionante con la dosis añadida de disfrutar por puro placer estético. Lejos de dejar indiferente, sus páginas inquietan al lector ante los hechos que se desvelan, el ejercicio de la política como la práctica de la maldad en la mente de Joseph Fouché.

Balzac le puso sobre la pista a Stefan Zweig para que siguiera el rastro del hombre que ejerció el poder en la sombra. Ell gran especialista en retratar las pasiones que mueven al mundo, afirmó que es el personaje más interesante del siglo desde el punto de vista psicológico, además de ser una de las personas más influyentes  en su época; no hay que subestimarle ya que pudo con enemigos de la talla de Robespierre o Napoleón;  «A todos ha eliminado ese hombre insignificante, ese hombre pequeño y enjuto de rostro pálido y biliar» 

Stefan Zweig descubre la identidad compleja,  oculta y carente de moralidad; de forma sencilla transmite toda la información que obtiene rastreando entre los intersticios de una mente que maneja los hilos invisibles de la política.

Una biografia que sirve para esclarecer esas secuencias de la historia que quedan relegadas a un segundo plano, y necesitan del ojo revisionista, que lejos de provocar debate, informa de los hechos y desenmascara la cara oculta de la naturaleza humana.

En este caso, lo hace  de un personaje inconmovible. Escrito con una prosa bella, ágil, erudita y muy adecuada para mantener un texto vivo,  activa todos lo sentidos quedando alertados ante el  boletín detallado rellenando los campos vacíos que la conciencia dicta a Stefan Zweig. El autor dotado de un tremendo fondo pacifista, se revela con una profunda humanidad. Una lectura que prende a quien se  adentra en sus  páginas,  lo adscribe de inmediato al  club de los entusiastas del excelente autor austriaco.

«Nada debilita más al artista, al general, al hombre de poder, que la incesante consecución de su voluntad y su deseo… La continua riqueza ablanda, el continuo aplauso vuelve obtuso; sólo la interrupción da nueva tensión y elasticidad creadora al giro en vacío. Sólo la desdicha da profundidad y amplitud a la mirada que otea el mundo»