«Herido leve» de Eloy Tizón, en librería Ramón Llull, Valencia.

Acudimos a la Ramón Llull, la preciosa librería situada en la calle Corona de Valencia. Un emplazamiento donde suceden tardes gloriosas y que regenta Almudena. Una librera  entregada a tiempo completo a su gran parcela del centro histórico de la ciudad.

  Kike Parra muestra la admiración por su compañero de letras. Como si de un ritual se tratase despliega tres folios y lee con diligencia. Eloy atiende y tras la transparencia de sus lentes vemos la  empatía con la que corresponde a cada estrofa. El autor de «Herido Leve» (Páginas de Espuma) es un tipo de saber estar, sin aspavientos, sencillo en las formas y que participa siempre con tono amable. Un ser llamado para la escritura que se halla tremendamente enamorado de la literatura.  

   Con la intervención de Kike nos aproximamos a las bondades de la escritura de Tizón y descubrimos a un singular lector. Un loco por las letras que lleva más de treinta años recopilando para componer ahora su atillo literario.  

  Unos recuerdos de lector que han configurado la robustez, libro a libro, de una armadura que le identifica como buen escritor, también para disfrutar de pasajes sutilmente recortados que distinguen su peregrinar por las grandes firmas.

  Y así llega el último  martes de marzo con un redoble de gratitud. En fiesta por la aparición de Herido Leve.

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   Con los años algunos quedan tocados por la memoria, y, otros, aparecen coronados por ella. Son autores capaces de anidar centenares de lecturas y recopilarlas al estilo de Eloy Tizón, con máxima pulsión estética, componiendo de este modo un canto a la literatura.

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“Los éxtasis de Teresa” de Marisa Bou

Subió peldaños muy temprano. Toscamente armados, sin comodidad, como si un caprichoso destino los hubiera dispuesto para trastabillar. Siente adoración por Helios, el dios que le asegura caricias cada amanecer.

UnknownMarisa Bou inspira la vida en profundidad. Se alimentó de libros en tiempos de carestía. Le proporcionaron conocimiento y destreza para comenzar el diseño de su propio frontispicio. Luego llegó el exordio y, como una redención, aparecen ahora sus primeros escritos que, rotos en pedazos, recompone para dar paso a su primera obra literaria.

En este libro asoman recuerdos del pasado o pasajes imaginados, pero en cualquier caso, todos cautivan por el tema y por la forma en que están contados. Pequeños cuentos que viajan en el tiempo sin orden cronológico y, a saltos, van descubriendo los avatares de la vida.

Un brillante prólogo de Justo Serna nos pone en antecedentes para dar paso a la autora que agradece la confianza de su editor, José Luis Ibáñez Salas, entusiasta de su primera aventura literaria.

La voz narrativa se desdobla en dos personajes, dos amigas, Alicia y Teresa. En confidencias narran el contenido de sus largas conversaciones que, en ocasiones, resultan interrogatorios por parte de la astuta Alicia. La vida de Teresa es el único eje. Casi se puede percibir como un desnudo.

Sin tono victimísta,Teresa reconoce haber vivido reclutada entre paredes humildes, otras hostiles, y en ellas olió el estreno de su iniciática vida laboral. En todas, seguía las pautas que marcaba la sociedad de la censura, la misma que visionaba la cara maquillada del No–Do antes de descubrir las otras vidas de película, que, por qué no vivirlas.

Diligente y con rebeldía contenida; así ha pasado muchos años la protagonista de esta historia, donde cada equivocación del pasado se convierte en un deseo para ser purgado. Cambiar de piel, o mejor, descubrir su verdadera naturaleza. Este es su reto y por el que luchará para convertir la imagen desvirtuada que refleja su espejo.

El azul que contempló desde su celda empapelada se transforma con los años en un paisaje oxigenado, ideal para suspirar, como el que percibió en su escapada a Roma, donde se sucedieron muchos momentos de éxtasis que alimentan su memoria. El amor maternal que siente Teresa le convierte en una Wendy para sus cinco hijos, los verdaderos protagonistas de su vida. Para ella, cada uno es único y  reciben en esta publicación su particular homenaje.

La pluma de la autora se desliza como zapatos nuevos sobre alfombra límpida. Con pasos breves, rítmicos, sin traspiés. Leer Los éxtasis de Teresa es conocer vida, descubrimiento, aceptación. Un pequeño universo escrito con el alma, como lo hacía la santa que llamaba loca de la casa a la imaginación. Una imaginación desbordante alimentada por los astros que cristalizan, en verso, el alma de poeta de Marisa Bou.

¡Enhorabuena, Marisa Bou!

  http://puntodevistaeditores.com/tienda/los-extasis-de-teresa/